Secretos del
pasado

La arqueología forense y la reconstrucción facial rescatan rostros y grandes misterios de la humanidad

Los primeros en interesarse en la reconstrucción facial como un ejercicio académico fueron los anatomistas, quienes buscaban autenticar los cráneos de personas famosas comparándolos con retratos y esculturas. El alemán Hermann Welcker tenía un particular interés en determinar cómo lucían las figuras históricas. En 1857 escribió sobre la forma del cráneo de Dante Alighieri. Y comparó el cráneo del pintor renacentista Rafael con un autorretrato y el cráneo del filósofo Immauel Kant con su máscara mortuoria, para de- mostrar que los cráneos eran de hecho los de Rafael y Kant, respectivamente.


La primera reconstrucción facial, sin embargo, fue realizada por el suizo Wilhelm His en 1895. Cuando Sebastian Bach murió en 1750, su cuerpo fue puesto en un ataúd de roble y se le enterró junto a otros 12 féretros en algún lugar de la iglesia Johanniskirche en Leipzig, Alemania. El problema vino con los años: como el ataúd del músico no contaba con inscripción ni indicaciones de su ubicación, nadie sabía con precisión dónde descansaban sus restos.


A fines del siglo XIX renació el interés por encontrar la tumba de Bach que, según la tradición oral, había sido enterrado “a seis pasos de la puerta sur de la iglesia”. El 22 de octubre de 1894, trabajadores que construían una parcela en el lugar hallaron un ataúd de roble que contenía el cuerpo de un “anciano, no muy alto pero de complexión robusta”. “¿Podía llegar a ser el célebre compositor?” se preguntaron. Para despejar las dudas se convocó a His, profesor de anatomía y fisio- logía de la universidad local, conocido por el estudio de los tejidos y por haber hecho la primera descripción científica del embrión humano. Tras examinar los restos, His no tardó en dar su veredicto: los huesos perte- necían a un hombre de unos 65 años, justo la edad que tenía Bach al morir.


Secretos del Pasado

DEVOLVER LA HUMANIDAD PERDIDA

Arqueólogos y escultores saben que una imagen idéntica es imposible, pero las técnicas de reconstrucción aplicada en grandes personajes pueden ayudar a recuer una imagen facial con un parecido del 75%.

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