Aún era niño el día que tuvo un encuentro con su destino. Uwe Rolli vagaba cerca de su casa, en Alemania, con otros niños, cuando llegó a un basurero. Ahí descubrió algo que llamó su atención: sus juguetes. Su mamá los había tirado sin consultarle. Él los sacó de la basura y los regresó a casa. Fue su primer acercamiento con el reciclaje, aunque en aquel momento no lo llamaba así, porque no sabía de qué se trataba; le “faltaba conciencia”, confiesa.


Hoy, Uwe piensa que “la basura no existe”. Es director fundador de Gammakat Logistic, emprendimiento que está en Yucatán y que busca convertir los residuos en diésel sintético. “Es una materia prima que hasta ahora nadie aprovecha”, dice, y que parece inagotable. Los humanos producimos miles, millones de toneladas de residuos. Por ejemplo, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) calcula que, cada año, generamos 50 millones de toneladas métricas de basura electrónica a nivel global.


En México, según estimaciones de Greenpeace, al día se generan más de 100,000 toneladas de basura doméstica, casi 37 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos anualmente. La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) informa que 84 % de estos residuos se recolectan y apenas se recicla el 9.6 %.


TRANSFORMACIÓN Empresas especializadas recuperan materias primas de envases tipo tetrapack.


De acuerdo con un informe de expertos del PNUMA y la International Solid Waste Association (ISWA), una buena gestión de recursos y la prevención de residuos tendría un valor de mil millones de dólares a nivel mundial. China lleva la delantera en este negocio desde 1980, al ser uno de los mayores importadores de residuos reciclados, hasta este 2018, debido a que aprobó una ley que prohíbe comprar 24 tipos de residuos de otros países. Japón también trata de generar conciencia y, para las Olimpiadas de 2020, promete trofeos reciclados.


Pero reciclar no es la solución, asegura Uwe, porque eso sólo se puede hacer con un 8 % del total de la basura. “Tenemos que transformarla, convertirla en energía. Eso es lo que hacemos en Gammakat Logistic: transformamos la basura en diésel sintético de alta calidad, sin emisiones y sin contaminar el medio ambiente”. En este campo destaca Suecia, el único país en donde se recicla toda la basura y que destina el 99 % de sus residuos para generar electricidad. En México, 56.4 % de la población ni siquiera separa los residuos, según el proyecto Módulo de Hogares y Medio Ambiente 2017, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). ¿Por qué es importante revertir esta tendencia? Porque, quizá, estamos tirando miles y miles de pesos, literalmente, a la basura.

BATERÍA
BIODEGRADABLE

La mayoría de las baterías funcionan con base en una reacción química que se convierte en un residuo difícil de recuperar o reciclar. Juan Pablo Esquivel, científico del Instituto de Microelectrónica de Barcelona y fundador de Fuelium, creó baterías de celulosa y cera de abeja que pueden ser desechadas sin impacto ecológico. Pueden servir como fertilizante, “un enriquecedor del lugar donde se van a desechar”, dice este científico que publicó un artículo en la revista Advance Energy Materials.

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RECICLAR NO ES LA SOLUCIÓN

Uwe Rolli llegó de vacaciones a México hace más de dos décadas y se quedó a vivir aquí. Trabajó como guía de turistas alemanes en Cancún. También laboró para el gobierno alemán en la industria metalúrgica y en la construcción de autopistas. Sin embargo, comparte a Tec Review que cada vez que caminaba por las calles de sitios como Mérida o diferentes pueblos del sureste mexicano, se topaba con el problema de la basura.

El interés por cuidar el medio ambiente le viene desde que vivía en Europa. Allá, cuando trabajaba en las autopistas, veía cómo los conductores arrojaban bolsas con residuos a la orilla del camino. Las calles y las carreteras se veían limpias, pero en realidad había montones de desperdicios escondidos por allí, para que nadie los viera.


Eso ahora pertenece al pasado de aquel continente, dice Uwe, porque ya hay una cultura de reciclaje, de separación y reutilización de la basura en muchos lugares. De hecho, la Unión Europea tiene como objetivo reutilizar y reciclar alrededor del 55 % de los residuos domésticos para 2025. Y, para 2035, espera que el vertido de residuos urbanos se reduzca a 10 %.


Para México, Uwe tiene el sueño de eliminar toda la basura, sin provocar más contaminación. El reciclaje no le parece una solución, porque “tarde o temprano termina otra vez en la basura; entre más tarde mejor, porque ganamos tiempo –analiza–, pero lo que buscamos es aprovechar la gran mayoría de la basura para la generación de energía en forma de electricidad, calor o hidrocarburos”.


De hecho, su negocio ideal es tomar los residuos y convertirlos en combustible. Hoy, su emprendimiento en Mérida cuenta con un biodigestor que produce biogás que, a su vez, se utiliza para cubrir el consumo energético de un pequeño generador, haciendo autosustentable la empresa. También participa en varios países con plantas de tratamiento de basura, en la separación y clasificación para su posterior uso, mientras encuentra interesados que quieran invertir en maquinaria que convierta la basura en diésel o electricidad.




FÓRMULA PARA CREAR RIQUEZA

El sistema de producción actual es lineal. Es decir, empieza con la extracción de materiales, sigue con su transformación en objetos o partes para enamblar desde automóviles hasta televisores que, al final de su vida útil, son desechados. Este proceso se repite cada vez que se quiere producir un artículo nuevo. Se trata de un modelo que ha generado un evidente problema en el medio ambiente y que no alcanza a recuperar naturalmente la extracción inmoderada de recursos naturales.

¿Cómo se obtiene el biogás? El gas metano, principal componente del biogás, segenera a partir de la descomposición anaeróbica de la materia orgánica. Gracias a la extracción de gasmetano,la basura puede servir para obtener combustible y generarelectricidad.

MODELO DE
RESILIENCIA

En Ginebra, todos los desechos se aprovechan en algo valioso, se reutilizan una y otra vez. “Hay una gran cultura del reciclaje”, explica el doctor Carlos Scheel, profesor emérito de la EGADE Business School, del Tecnológico de Monterrey. Es una forma de la economía circular, un modelo de resiliencia para la sustentabilidad de las ciudades, un sistema, una cultura que permite el aprovechamiento máximo de los recursos. Aquí, “la basura no es basura, pues se reutiliza hasta el punto en que ya no puede ser aprovechada; entonces se mezcla con otras sustancias y pasa a formar parte de los rellenos de los baches de las calles de la ciudad”.

de basura se recolectan en México cada día (Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Delegacionales 2017).
promedio per cápita, diario, se genera de basura en la CDMX.
de residuos sólidos generó la CDMX y su población flotante en 2017.
separa la basura (Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Delegacionales 2017)

Para algunos, el modelo indicado es la economía circular, que pretende recuperar al máximo los materiales utilizados en la producción de bienes para evitar la generación de residuos. Este modelo propone –además de reducir, reutilizar y reciclar– repensar, rediseñar, refabricar, reparar, redistribuir y recuperar energía. Es el nuevo sustantivo del desarrollo sostenible. Así lo mira Ricardo Valencia, de la Iniciativa Regional para el Reciclaje Inclusivo: “propone generar buenos negocios, producir riqueza y hacerlo cuidando el medio ambiente, cuando antes sólo había la lógica punitiva de que el que contamina paga”, explica.


La Unión Europea, a finales de 2015, adoptó la economía circular para que sus países miembros utilizaran los recursos de una manera más soste-nible. De acuerdo con la Comisión Europea, esta transición económica recibirá ayuda financiera de los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos (Fondos EIE), de 5,500 millones de euros para la gestión de residuos.


Pablo Ayala, maestro en Development Studies por la Universidad de Lund, Suecia, coincide en que la economía circular comparte los principios de la economía ambiental, en cuanto a regulación de la generación de bienes: “tienen que ponerse límites muy claros a la producción, al uso y a la disposición de los residuos, no dejarlo sólo en la voluntad de los ciudadanos o la voluntad de los capitalistas”.


No obstante, Luis González Reyes, doctor en Ciencias Químicas y miembro de Ecologistas en Acción de España, opina que todo tendría que ser reciclable, si se quiere tener una economía circular. Además, tendría que estar diseñado para ello. Sin embargo, cree que “no es solamente una cuestión de diseño, sino que es más estructural”. Remarca que hay cosas imposibles de reciclar; por ejemplo, los fertilizantes tipo fosfato que se usan en la agricultura: la energía para recuperarlos del subsuelo es mayor que la utilizada para su producción, lo que impide cerrar el ciclo.




¿QUÉ NOS FALTA?

Suecia lidera la implementación del modelo de economía circular; cuenta con el compromiso de empresas privadas que van desde IKEA, hasta la cadena ReTuna, que tiene más de 50 tiendas que sólo venden artículos reciclados. De acuerdo con la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, ese país, así como Suiza, Los Países Bajos, Estados Unidos y Reino Unido son los más innovadores a nivel mundial, mientras que Chile, Costa Rica y México ocupan los primeros lugares de Latinoamérica, aunque globalmente ocupan las posiciones 46, 53 y 58, respectivamente.


“Los niveles de inversión en ciencia y tecnología de los países desarrollados, en comparación con países de Latinoamérica, son enormes. Para transitar a una economía circular es indispensable una inversión grande en innovación tecnológica”, remarca Ricardo Valencia. Además, vaticina que quien dará la sorpresa en materia ambiental, en 10 años, será China. “No es que se haya vuelto ambientalista, es porque la economía circular le permite independizarse en términos económicos del resto del mundo”.

Por lo pronto, el país asiático ya comenzó a instalar parques ecoindustriales para recuperar recursos naturales, especialmente metales como hierro y cobre. Un parque ecoindustrial –apunta Sara Flores Arias, de la UNAM, en su tesis de maestría– es un conjunto de compañías que generan productos y servicios para “mejorar el funcionamiento ambiental y económico, a través de la colaboración en la gestión medioambiental y utilización de recursos como energía y agua”.


El régimen político chino de un partido único gobernante permite que esta transición sea rápida, “contrario con Europa, donde están avanzando mucho, pero los regímenes europeos son de negociaciones democráticas, donde aprobar normas en este sentido y hacer que se cumplan es algo más demorado”, insiste Valencia.


Si uno de los principios de la economía circular es recuperar al máximo los materiales utilizados en la producción de bienes para evitar la generación de residuos, ¿qué pasa con los electrodomésticos y los residuos electrónicos? “En América Latina, por ejemplo –argumenta Valencia–, uno compra el derecho de poseer el objeto. En cambio, en Japón, lo que se transa son los servicios; el aparato sigue siendo de las empresas y eso cambia totalmente los incentivos y la estructura del negocio”.


Así, en ese país, en lugar de vender lavadoras, se venden servicios de lavado. Una empresa instala el aparato en casa del consumidor, pero el objeto sigue siendo suyo, lo que reduce la obsolescencia programada. Además, cuando éste llega al final de su vida útil, la firma aprovecha todos los componentes, porque le pertenecen. Un ejemplo de este cambio en los derechos de propiedad son los automóviles que se alquilan a través de aplicaciones como DriveNow y car2go. En lugar de comprarlos, los consumidores pagan por conducir cuando lo necesitan, es decir, pagan el servicio de transporte, no el objeto.


PETSTAR La planta de PET más grande del mundo recicla 3,100millones de botellas de plástico al año.

CUIDAR

LA NATURALEZA

La basura deja de ser basura cuando la separamos. Es uno de los propósitos de la Dirección de Planta Física y Seguridad del Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México, y de su programa de recuperación de residuos sólidos. En 2017, en esta institución se recuperaron 5.7 toneladas de PET, 13 toneladas de cartón y casi 500 metros cúbicos de residuos orgánicos, entre otros materiales. Bertha Aquino, jefa del Departamento de Planta de Tratamiento y Jardinería, expone que, en el caso del agua, reutilizan el 100 % en labores de limpieza de pasillos, riego de jardines, sanitarios o actividades que no requieran de agua potable. Respecto de la basura, señala que hay una cuidadosa recolección y separación de los residuos, lo que hace posible su reutilización posterior por empresas especializadas.

Es una forma de economía a la que empezamos a estar cada vez más acostumbrados. Los teléfonos inteligentes podrían ser la punta de lanza de este comprar el servicio y una vez terminada la vida útil del aparato regresaría al fabricante, quien recuperaría los componentes del teléfono.


No obstante, los expertos prevén una rivalidad encarnizada entre los países, por recuperar los productos que se consumen al interior de sus fronteras. “China cerró las importaciones de residuos de otros países este 2018, principalmente plásticos, y la cadena del reciclaje tuvo un cambio inesperado económico; ahora el material reciclable propio que ya está en territorio chino se valorizó muchísimo”, puntualiza Valencia, quien advierte que esto ya tiene un efecto en las empresas mexicanas dedicadas a recolectar residuos.

Es una forma de economía a la que empezamos a estar cada vez más acostumbrados. Los teléfonos inteligentes podrían ser la punta de lanza de este nuevo paradigma: en lugar de comprar el objeto podríamos comprar el servicio y una vez terminada la vida útil del aparato regresaría al fabricante, quien recuperaría los componentes del teléfono.


No obstante, los expertos prevén una rivalidad encarnizada entre los países, por recuperar los productos que se consumen al interior de sus fronteras. “China cerró las importaciones de residuos de otros países este 2018, principalmente plásticos, y la cadena del reciclaje tuvo un cambio inesperado económico; ahora el material reciclable propio que ya está en territorio chino se valorizó muchísimo”, puntualiza Valencia, quien advierte que esto ya tiene un efecto en las empresas mexicanas dedicadas a recolectar residuos.


A pesar de ello, esta competencia, sería favorable para el planeta. “Necesitamos cambiar los paradigmas económicos, no inventando cosas nuevas, sino pensando en cosas que han ido funcionando a lo largo de la historia la humanidad”, recomienda el doctor Luis González Reyes, en entrevista desde Madrid, España. “Desde el punto de vista de la economía del medio ambiente y la gestión de los recursos naturales, es necesario cambiar la forma en como consumimos, qué producimos y la forma como producimos”, menciona el doctor Fidel Aroche, académico de la Facultad de Economía de la UNAM, quien espera que este nuevo modelo económico no sea pasajero.

BASURA CERO

Bernardo Greenham se define con una ecologista de corazón”. Es director general de Basura Cero y docente de la Universidad del Medio Ambiente. Él transforma la basura en herramientas de comunicación que ayuden a crear conciencia social, así lo dijo en una charla TED en San Miguel de Allende, Guanajuato. Sus productos van desde libretas, bancas, mesas, macetas, pisos, láminasacanaladas, lavaderos y hasta camastros.

Ante los efectos medioambientales que ya se observan en la Tierra, surgen varias preguntas. ¿Por qué algunos países están tomando la delantera en la adopción de la economía circular y otros ni siquiera lo tienen en sus agendas? ¿Por qué algunas compañías invierten en modificar sus modelos de negocio en favor del medio ambiente y otras siguen pensando en la producción lo más barata posible, pero con altos costos para la naturaleza? Las respuestas siguen flotando en el agua o acumulándose en vertederos de desechos sólidos.

Foto: DIEGO ÁLVAREZ Gráfico: OLDEMAR GONZÁLEZ Diseño Web:Abigail Perez Mejia




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DIEGO ÁLVAREZ

Gráfico:
OLDEMAR GONZÁLEZ

Diseño Web:
ABIGAIL PÉREZ MEJÍA