¿Qué haces en cuatro horas?
Es el tiempo ideal para completar una rutina de ejercicio, preparar comida, ordenar y pagar tus gastos, mimar a tu mascota y avanzar en los quehaceres del hogar. Las opciones son muchas, pero Mara Echeverría sólo tenía una: ocupar ese tiempo para ir diario a su trabajo en Santa Fe, al poniente de la Ciudad de México, y regresar a su casa al oriente de la capital. Por eso, la periodista –de 39 años– decidió ser freelance.


Mara no es la única que ha optado por este esquema de empleo. Hasta el tercer trimestre de 2019, en México había 15.1 millones de trabajadores independientes, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). La cifra equivale a casi la cuarta parte de la población económicamente activa en el país.

“En la última década este esquema ha crecido más de 25%”

asegura Mariana Alfaro, directora regional del Departamento de Mercadotecnia y Análisis de Datos del Tec de Monterrey, Campus Querétaro.

Este aumento de freelancers a nivel internacional se debe a dos vertientes principales:

La primera, un creciente interés de las generaciones millennial y centennial hacia esta modalidad de empleo que les permite tener un mayor equilibrio entre la vida personal y el trabajo.

La segunda, las empresas ven en los freelancer una oportunidad para aumentar su productividad a través de proyectos temporales a cargo de gente experta en un área.

Pero no todos los freelancers deciden serlo por la misma razón. Algunos prefieren el autoempleo a trabajar de manera asalariada luego de realizar una evaluación costo-beneficio. Otros, define la OIT, eligen este esquema como última instancia porque no logran conseguir empleo.


¿Cuánto debo cobrar como freelance ?



Aunque depende del tipo de trabajo, hay empresas que ya tienen tabuladores para cada tipo de encargo que ponen en manos de trabajadores independientes. Por ejemplo, como periodista, Mara Echeverría puede cobrar desde 500 hasta 1,500 pesos por una nota, que depende del tiempo que le tome hacerla, extensión, número de fuentes y tipo de cobertura.

Otra recomendación es considerar los conocimientos aplicados a cada proyecto. “El cálculo generalmente lo baso en las horas que le dedico al proyecto, la dificultad y duración, los programas que tengo que usar, si hay que comprar algo adicional para realizarlo, mi conocimiento y la renta de equipo de video cuando se trata de levantar material”, cuenta Daniela Padilla, quien estudió Comunicación Audiovisual.



ILUSTRACIONES: SOLÍN SEKKUR

DISEÑO WEB Y ANIMACIÓN: PAMELA JARQUIN / EVELYN AC