VESTIR BIEN TIENE UN ALTO COSTO AMBIENTAL. DESPUÉS DE USAR UNA PRENDA UNAS SIETE VECES, ES ECHADA A LA BASURA DONDE TARDA 200 AÑOS EN DESCOMPONERSE.

Un acto tan cotidiano como vestirse por la mañana le hace un enorme daño al planeta. Parece broma, pero la mayor parte de la ropa se manufactura con recursos no renovables, compuestos por petróleo, microplásticos y químicos que se emplean en la producción, teñido y acabados de fibras y tejidos. Y las de origen natural, como el algodón, tampoco se salvan: emplean 93,000 millones de metros cúbicos de agua cada año para su cultivo. Ello genera efectos nocivos para nuestra salud y la del medio ambiente.

Después de los hidrocarburos, la industria de la ropa y del calzado es la segunda más contaminante del mundo con 1,200 millones de toneladas de emisiones, más de lo que contaminan todos los vuelos internacionales y cargamentos marítimos combinados, según el reporte A New Textiles Economy: Redesigning Fashion’s Future de Ellen MacArthur Foundation de 2017.

Esta industria es de las que más ingresos genera: 1.7 trillones de dólares, en 2017, con una expectativa de crecimiento de 2 % para 2022. Una de las razones es que, desde hace décadas, muchas marcas occidentales decidieron mudar su producción a países en desarrollo a cambio de sueldos paupérrimos, ignorando derechos laborales y agregando miles de kilómetros de transporte, hasta que la ropa y el calzado alcanzan los escaparates.

UNA OPCIÓN: REUTILIZAR

La revolución industrial marcó un antes y un después en los métodos de manufactura, acelerando procesos y abaratando costos a cambio de sacrificar la calidad de las materias primas. Antes de 1760, se usaban fibras de origen natural: lino, algodón o lana y tintes naturales. La industria textil fue de las primeras en adoptar técnicas sintéticas y químicas que ofrecen menor costo y mayor rendimiento, según el informe Safer Chemistry Innovation in the Textile and Apparel Industry de Fashion for Good y Safer Made de junio de 2018.

BIOTECNOLOGÍA, EL FUTURO

Hoy, la industria de la moda también está viviendo el desarrollo de nuevos materiales. Por ejemplo, mediante tecnología molecular, Checkerspot extrae triglicéridos de algas para crear textiles capaces de repeler el agua de las prendas de forma más efectiva que los sintéticos.

El CEO y cofundador de esta startup estadounidense, Charles Dimmler, explica que los avances en biotecnología han permitido desarrollar materiales que hoy tienen un mejor rendimiento que los sintéticos.

La sostenibilidad está regresando a la moda desde un punto de vista innovador y multidisciplinar. “Hay que combinar técnicas artesanales con la tecnología y es aquí donde la industria puede convertirse en algo mejor”, considera Aniela Hoitink, quien, en 2006, tras trabajar durante diez años como diseñadora de moda para marcas como Tommy Hilfiger, fundó NEFFA, para implementar tecnologías empleadas en la biotecnología y crear un nuevo material a partir del micelio, la raíz de un hongo, que es completamente biodegradable.

LOS COMPUESTOS DEL AGUA CON COLORANTES SON TÓXICOS.

CONTAMINACIÓN DEL AGUA,
EL GRAN PROBLEMA
DE LA INDUSTRIA

PAUL MARTIN NAVARRO es estudiante de Ingeniería en Biotecnología del Tecnológico de Monterrey, trabaja en la decoloración de efluentes de la industria textil.

A sus 21 años, Paul Martin trabaja en dos proyectos que ya generaron solicitud de patente. Uno de ellos, sobre decoloración de efluentes industriales utilizando enzimas inmovilizadas en fibras de agave, lo lleva a Canadá, donde realizará una estancia de investigación en el Institut National de la Recherche Scientifique, en Quebec. En 2016, implementó proyectos de liderazgo para el desarrollo social, con estudiantes de preparatoria. Además, escribe cuentos, y lo hace muy bien. Con “Taíto” obtuvo el segundo lugar en el Festival Nacional de la Cultura y las Artes del Tecnológico de Monterrey en 2019.

–¿Dónde empezó todo? –le pregunto acerca de su estancia en Canadá.
–Fue en segundo de prepa, con la pregunta “qué es la entropía”, y a un paso de elegir carrera; en la medida que investigaba, me hacía más preguntas, así que llegué a la mecánica cuántica. Luego tomé un curso y obtuve un certificado en física cuántica en el MIT. Mi debate era estudiar física o biología. En tercero de prepa me incliné por lo segundo.

–¿La contaminación del agua es un gran problema en la industria textil?
–En muchas otras industrias, la del plástico, papel, cuero, alimentos y textil; en la mayoría se utilizan colorantes sintéticos, artificiales, porque tienen mayor rendimiento, más gama de colores, pero cuando se descargan en los efluentes son muy contaminantes. Los compuestos recalcitrantes que contiene el agua con colorantes son muy tóxicos.

–¿Cómo se puede combatir este problema?
–Hay muchas soluciones, aunque pienso que lo mejor es utilizar microorganismos; los hongos absorben mejor los colorantes, porque degradan e inmovilizan los compuestos.

–¿Cuál es el proceso?
–Se cultivan hongos de la especie Pleurotus ostreatus en residuos de café, éstos liberan enzimas, que después se recolectan y se incuban en la fibra de agave. Una vez inmovilizadas las enzimas en la fibra, se colocan en el biorreactor, donde tiene lugar la degradación del agua colorada… 96 % de decoloración en 10 minutos.

–¿Y eso es todo?
–En realidad no, sólo es una parte del proceso de descontaminación del agua. Con esto sólo se eliminan los compuestos tóxicos de los colorantes, pero sí es un camino para desarrollar procesos sostenibles que nos permitan disminuir la huella ambiental.

José Manuel Linares

80,000 MILLONES DE PRENDAS SE PRODUCEN AL AÑO EN EL MUNDO (GREENPEACE).

TU ROPA TAMBIÉN GENERA
UNA HUELLA HÍDRICA

PLAYERA DE ALGODÓN

PLAYERA DE ALGODÓN

Para el blanqueamiento de la tela se requieren 30,000 litros de agua por tonelada de algodón y para el teñido 140,000 litros por tonelada. Una playera de algodón, con un peso aproximado de 250 gramos, tiene una huella hídrica de 2,700 litros.

PANTALÓN VAQUERO

PANTALÓN VAQUERO

Fabricar un pantalón vaquero requiere entre 2,130 y 3,078 litros de agua, consumo que está determinado por el impacto hídrico de su materia prima, el algodón, según un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid.

Fuentes: conagua.gob.mx; upm.es