Tula: la ‘meca’ del huachicoleo
Arturo esperaba la luz verde en un semáforo en la calles de Tula, cuando le ofrecieron comprar huachicol, como quien ofrece un refresco para aliviar la sed a plena luz del día.
“Oiga, ¿no compra huachicol? Si va por él se lo doy a 7 pesos, pero si quiere que se lo traigamos le sale a 10. En Santa Ana pregunté por mi”, le gritó el hombre que manejaba una camioneta y se le emparejó mientras esperaba el siga.
Arturo lleva más de 30 años viviendo y trabajando en Tula y hace unos ocho meses le hicieron por primera vez ese ofrecimiento en la calle, pero asustó y se negó a comprar en esa ocasión. Pero dos meses después, los huachicoleros llegaron hasta la refaccionaria que tiene en el centro, eran sus clientes de toda la vida, pero ahora llegaban a ofrecerle combustible robado. Esta vez aceptó.
Si Hidalgo es el líder de los estados donde hay más “huachicoleo”, Tula de Allende es el rey de las tomas clandestinas, de acuerdo con información del gobierno federal, este municipio es el lugar en donde más tomas han sido reparadas tanto en 2018 (476) como en 2019 (83).
Pero, ¿en qué momento este municipio pasó en ser la cuna de la cultura Tolteca a la ‘meca’ del huachicoleo? Nadie se dió cuenta, simplemente sucedió, se normalizó.
Arturo cuenta que comenzó a comprar huachicol de forma regular para llenar el tanque de su camioneta. Compró sus bidones y por WhatsApp pacta cada ocho días la compra de combustible, ya sea de gasolina magna o premium, se la dan al mismo precio: 7 pesos, nada que ver con los 19 pesos que se pagan en la gasolineras.
“Aquí ya todos sabemos quienes son los que venden. Sabemos que les dan su buena lana a la presidencia municipal y a los policías, de hecho muchos de ellos también se dedican a eso, le sacan la gasolina a las patrullas a escondidas y también la venden”, expresa Arturo.
“Los políticos ‘chonchos’ son los que les compran las pipas y hacen el negocio redondo. Todos lo sabemos. Dicen que algunos de ellos hasta tienen la toma clandestina dentro de sus casas, como si fuera de agua”.
Estos son secretos a voces, pero lo cierto es que la actividad en este municipio es muy preciada y muchos sueñan con entrar a ese “trabajo”.
Pero tras la explosión en Tlahuelilpan, el mercado del huachicol se encareció en la región, ‘todo está seco’, dicen, y los que llegan a vender han subido sus precios a 15-16 pesos el litro, así que ya algunas personas han optado por comprar combustible en la gasolinería pues “ya le sale casi igual”.
Arturo recuerda que hace unos 30 años, cuando puso su negocio la gente trabajaba sobre todo en el campo, en comercios o en alguna de las “grandes” empresas que hasta en ese entonces había en la región: la cementera Cruz Azul, la Refinería Miguel Hidalgo y la termoeléctrica Francisco Pérez Ríos.
Después comenzaron a instalarse más fábricas. Llegó Hules Galgo, Infra y Construcciones Tapia, Cerillera la Central, Sigma Alimentos, Barcel… la mano de obra comenzó a llegar de Veracruz, Tamaulipas, Guerrero, Puebla y la Ciudad de México y con ello se comenzó a cambiar el rostro del municipio.
Pero en los últimos cinco,Tula también ha visto cambios en materia de seguridad, ya no es sorpresa oír “balazos” a media noche, leer noticias de enfrentamientos con policías, asaltos, robos e incendios de tomas clandestinas.
Alicia vive en una colonia cercana al centro de este municipio y la ciudad ha cambiado en seguridad, también en el estilo de vida, dice, cada vez hay más bares, discos, cantinas y centros nocturnos sobre todo en el centro.
“Antes nos dedicábamos al campo y muchos nos veníamos a trabajar al centro, pero ahorita hay gente que de repente ya se hizo de sus casas, carros, camionetas y dinero”, cuenta Alicia, por ello dice que el huachicoleo no guarda relación con la pobreza. En su comunidad, las milpas aún son cultivadas con sembradíos de maíz y frijol.
“Aquí hay quien trabaja en Pemex desde hace tiempo, pero que más o menos de unos tres años para acá se dedicaron a vender huachicol. Hay quienes son taxistas y ahora también andan en eso... ya se hicieron de sus propios taxis, entonces yo no creo que sea por pobreza que andan robando la gasolina, es por la mera ambición y el dinero fácil”, expresa.
Cuenta que muchos de sus familiares, tanto hombres como mujeres —que si bien no eran ricos, no les faltaba nada para vivir bien—, dejaron sus trabajos para meterse de lleno al robo de combustible.
De los 84 municipios en Hidalgo, en 2015 Tula se encontró dentro de los municipios con mayor Índice de Desarrollo Humano y muy bajo rezago social, de acuerdo con el informe del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL).