POR ANDREA MENCHACA
FOTOS: LUIS FELIPE LOZANO
LETTERING: HAVI CRUZ
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VUELA TAN ALTO QUE SE FUNDE CON EL SOL, ASÍ PENSABAN LOS ANTIGUOS HABITANTES DE MÉXICO DE ESTA AVE MAJESTUOSA Y RAPAZ. PERO UN DÍA LA DEJAMOS DE VER Y SE CREYÓ CASI EN PELIGRO DE EXTINCIÓN. HOY, SU HISTORIA EMPIEZA A TENER OTRA NARRATIVA

FOTOESTUDIO: JOSÉLUISCASTILLO

entro de un aviario del tamaño de una cancha de futbol, Rodrigo Munro Wilson mira la recuperación de cuatro aves rapaces que le llevaron las autoridades de Nuevo León. Las heridas y el plumaje de las dos aguilillas de Harris y los dos halcones selváticos van sanando. “Las aves de presa son depredadores. Necesitan cazar otros animales para poder sobrevivir, por lo que tienes que rehabilitarlas y liberarlas en óptimas condiciones físicas”, asegura.

SSu trabajo es la cirugía plástica, estética y reconstructiva de personas, pero desde hace décadas se ha tomado su afición en serio. “Desde niño, mi hobby siempre han sido las aves, particularmente las de presa. Me fui a Estados Unidos a tomar unos cursos y a visitar centros de reproducción y rehabilitación. Ahí fue donde me di cuenta de que no había en México un lugar donde se hiciera rehabilitación para las aves heridas, lastimadas, decomisadas del mercado negro”.

Munro está en un centro que, en los años 90, era conocido como Fundación Ara. Se dedicaba al rescate, rehabilitación y reproducción de aves. Fue el centro nacional de recepción de águilas reales. Ubicado en Monterrey, en aquella época sus aviarios recibieron 14 águilas reales. Hoy se conoce como asociación El Diente y llegan aves que rescata Parques y Vida Silvestre, así como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en Nuevo León. “Vamos a tratar de aprovechar estas instalaciones para que nos envíen águilas de otras partes, como hacíamos antes”, añade el doctor, quien ha utilizado sus conocimientos en microcirugía para curar aves de presa.

La mayoría de las causas que afectan a las águilas reales y otras aves rapaces están relacionadas con actividades humanas: envenenamiento por plaguicidas, electrocución, choque contra cables, postes de luz o aerogeneradores eólicos, cacería ilegal, pérdida de hábitat, aumento de actividades forestales, perturbación de sus zonas de anidación y tráfico ilegal para utilizarla en ce- trería o como mascota. “La gente en los ranchos pone veneno para matar coyotes; las águilas reales, cuando hace mucho frío o cuando no pueden conseguir alimen- to, comen carroña. Entonces, se topan con un coyote muerto y comen. Es un efecto dominó, no saben el daño que están causando”, señala.

En 1994, el águila real fue incluida como especie en peligro de extinción en la lista de especies en riesgo de la Norma Oficial Mexicana NOM-059-ECOL-1994. Hoy, tras la aplicación del Método de Evaluación de Riesgo de Extinción de Especies Silvestres en México, la Nor- ma Oficial Mexicana NOM-059-ECOL-2001 consideraal águila real como especie amenazada, ya que “podría llegar a encontrarse en peligro de desaparecer a corto o mediano plazo, si siguen operando los factores que inciden negativamente en su viabilidad, al ocasionar el deterioro o modificación de su hábitat o disminuir directamente el tamaño de sus poblaciones”.

RESCATE EN EL COLEGIO MILITAR

El Centro Nacional de Control y Protección del Águila Real ocupa una hectárea del Heroico Colegio Militar, en la Ciudad de México. Se inauguró en 2017, con una inversión de unos 15 millones de pesos. Hoy, 45 aves viven ahí, y de éstas, 11 son águilas reales. Su objetivo es salvar al águila real, comparte a Tec Review el responsable técnico del centro, Por rio Silva. En la Sedena, cadetes de la escuela militar se encargan de ejercitar a las aves todos los días, para mantenerlas sanas o prepararlas para su reintroducción a la naturaleza.


José Manuel Linares

En busca de los nidos perdidos

Esta ave rapaz, una de las más grandes del mundo, no sólo es símbolo de la nación mexicana. También contribuye en la estabilidad del ecosistema al regular las poblaciones de liebres, conejos, tlacuaches, ardillas, entre otros. Además, su protección ayuda a la conservación de otras especies de fauna y flora de su hábitat. Se distribuye en el hemisferio norte del planeta, por lo que una de las regiones con mayor población es América del Norte. En México, país que pertenece a esta zona, junto con Alaska, Canadá y Estados Unidos, es la parte más sureña en la que se encuentra la Aquila Chrysaetos, su nombre científico. Habita en Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Durango, Jalisco, Aguascalien- tes, Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato y se ha documentado actividad reproductiva, incluso, en Oaxaca.

“En Estados Unidos se tiene un registro de casi 10,000 parejas reproductivas y, a nivel de Norteamérica, entre 20,000 y 25,000. Si ese dato lo extrapolamos a México, quizá la meta que nos estamos fijando para los próxi- mos años es que logremos ubicar al menos 2,000 parejas reproductivas”, destaca Luis Felipe Lozano Román, coordinador del Programa de Acción para la Conservación del Águila Real en México de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).

Al principio de este siglo no existía un registro de datos acerca del tamaño de la población de águila real en México. Apenas ahora se empiezan a ver los resultados de un trabajo que inició hace no más de dos décadas. Mientras que en Estados Unidos hay un registro desde 1920-1930, en México empezaron entre 2001 y 2002. “En el tema de la conservación del águila estamos co- menzando, básicamente. A pesar de que es nuestra ave nacional tenemos muy poco conocimiento de las pobla- ciones”, advierte Lozano Román.

“No había una inversión económica –continúa– ni una meta muy clara de hacia dónde se quería llegar en la conservación del águila real en México. Los primeros documentos que hablan sobre su conservación se basan en que la población es muy baja en el país, pero esta afir- mación resultaba meramente empírica porque no había trabajo de campo detrás y tampoco había una investiga- ción global sobre cuál era la situación de la especie en otras partes del mundo”.

En 2008 la Secretaría del Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnat) publicó el Programa de Acción para la Conservación de la Especie: Águila Real, en el que reportaba 49 sitios de anidación. “Pero no fue sino hasta 2011-2012 que nos dimos a la tarea de buscar, ya con geoposicionador, dónde estaban las águilas reales en el país, dónde estaban los nidos y cuál era su problemática”. El primer registro fue de 81 parejas reproductivas; hoy, cuentan 142.

Alejandro Lozano Cavazos, investigador del Departamento de Recursos Naturales Renovables del Área de Fauna Silvestre de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, que participa en la estrategia para la recuperación del águila real en México, explica que, al tener un inventario real de parejas y dónde están distribuidas, se pueden identificar factores críticos de sobrevivencia de la especie. “Para empezar a generar conocimientos complementarios y más aplicados en relación con la genética y la variabilidad del águila real en México, movimientos de dispersión de águilas juveniles (conocidas como flotantes) y establecimiento de territorios en relación con el sitio de nacimiento”, precisa en entrevista con Conacyt.

La también llamada águila dorada (Aquila chrysaetos canadensis) se distingue por su pico robusto y ganchudo, y por tener plumas en las patas hasta la mitad del tarso. Es de color café oscuro con tonalidades doradas en la cabeza y hombros. Sus ojos pueden detectar una presa a dos kilómetros de distancia. Habita en Europa, Asia, norte de África y América (desde el centro de México hasta Alaska), sobre todo en zonas áridas, semiáridas y montañosas con bosques templados. En estado silvestre viven alrededor de 30 años.

Espectáculo inolvidable

EEn una barranca, un polluelo vive en el nido que construyeron sus padres entre el hueco de las rocas. En una semana vemos cómo unas plumas oscuras empiezan a sustituir los plumones blancos y algodonados; cómo en un inicio come la carne desmenuzada por su madre y después ya arranca con su pico pequeños pedazos. Somos testigos de su crecimiento y de cómo, un día, solo, extiende sus alas y se lanza a volar.

Este episodio de la primera etapa de la vida de un águila real podemos verla en YouTube, gracias a que el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza (FMCN) y el Fomento Ecológico Banamex instalaron en 2016 una cámara en un nido. Así, se registró, por primera vez en México, el crecimiento de un polluelo en estado silvestre, desde las tres semanas. “Más de 10 millones de cibernautas han visto el video”, indica Enrique Cisneros, coordinador técnico de proyectos especiales y de innovación del FMCN, que financia y fortalece acciones y proyectos estratégicos para la conservación del patrimonio natural del país.

Desde 2010 el FMCN trabaja en la conservación de esta especie prioritaria en México, por sus características biológicas, históricas y culturales. “Lo que hacemos es tomar una parte del Programa de Acción para la Conservación de Especies (PACE) e implementarlo consiguiendo recursos económicos para trabajar con socios locales”, explica el ingeniero agrónomo forestal. Su estrategia se divide en tres puntos: incrementar el conocimiento a través del monitoreo biológico de la especie; el manejo y protección del hábitat, así como la comunicación, la conciencia ambiental y la procuración de recursos. El objetivo es aumentar el registro de parejas reproductivas y territorios de anidación a través de acciones de monitoreo en conjunto con universidades, investigadores, gente de campo y dueños de ranchos interesados en proteger la especie. “Nosotros enfocamos el esfuerzo donde sabemos que está el nido y en un margen cercano donde ella realiza los primeros esfuerzos de alimentación. Ahí trabajamos mucho con los dueños de los predios, los ejidos, los ganaderos”.

La Conanp ha colocado ocho transmisores satelitales en Baja California, Aguascalientes, Sonora, Guanajuato y Zacatecas, de los cuales cuatro siguen mandando datos. “Esta información ha sido relevante porque pensábamos que venían del norte hacia el sur y no, éstas iban hacia el norte. Hemos detectado que las aves juveniles se van moviendo por donde hay más parejas de águilas reales, es decir, sus movimientos no son aleatorios, sino que se van siguiendo poblaciones establecidas de águilas en el país, así que por donde van quiere decir que hay más”, señala Lozano Román.

Para los especialistas el reto es que haya más fondos para poder identificar más nidos y conservar cada lugar donde esté el águila real. El gran ejemplo de éxito que refieren es el caso de Estados Unidos, que logró recuperar las poblaciones del águila calva, su ave nacional a través de estas acciones. “En 2018, lo que estamos promoviendo es que cada lugar en donde encontremos una pareja de águila real sea prioritario para conservar. Tiene que ser protegida ya sea a través de un esquema legal de conservación o trabajando con las comunidades o propietarios”, señala Lozano Román.

INSEMINACIÓN ARTIFICIAL EN QUERÉTARO

El Queretano es una historia de éxito. Edgar Alberto Alvirde, director del Centro de Conservación de Fauna Silvestre El Sahuaro, de Querétaro, cuenta emocionado que la primera vez que llevaron a cabo este método, en 2016, el águila puso tres huevos, pero se echaron a perder. En 2017, volvió a poner tres huevos, y después de muchos días, lograron culminar el nacimiento de uno de los polluelos: El Queretano, que hoy tiene año y medio y pesa 3.8 kilogramos. El 5 de abril de 2018 nació el segundo ejemplar por inseminación artificial.

3 RIESGOS DEMUERTE

Fuente: Semarnat, 2008. Programa de Acción para Conservación de la Especie.

La figura del águila parada sobre el tunal guarda un significado importante para la cultura mexica. El ave representa al Sol (Huitzilopochtli), pues al igual que el astro, es el ser que vuela más alto, dice el investigador Eduardo Matos Moctezuma, en un texto publicado en Arqueología Mexicana. De acuerdo con el arqueólogo Alfonso Caso, “el águila es el sol”. Y es que el sol es concebido por los aztecas como el guerrero por excelencia, que tiene que luchar todos los días con sus hermanos, los poderes de la noche, representados por las estrellas, los centzon mimixcoa y centzon huitzahuac, “los innumerables del norte y del sur”, y por los tzitzimime, los planetas, capitaneados por la luna, la Coyolxauhqui o Malinalxochitl. Así lo describe en Estudios de Cultura Náhuatl, 50.