Como ejecutivo de LinkedIn descubrió que el talento se diluye sin una red de contactos. Hoy, como talent hacker en Silicon Valley, usa esa filosofía para detonar el triunfo de las empresas.




Pequeñas variaciones en las condiciones iniciales pueden derivar en grandes diferencias en el resultado. Steve Cadigan conoció la Teoría del caos cuando aún era estudiante en la Universidad Wesleyan, en Connecticut. Desde entonces, la convirtió en la ley principal de sus relaciones profesionales.

Como vicepresidente de Talento en la red social LinkedIn, de 2009 a 2012, comprobó en la práctica que un pequeño contacto puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso en la vida laboral y empresarial de las personas.

Una ayuda, una sugerencia, una recomendación o una crítica ajenas suelen convertirse en la chispa energética que desencadena casi súbitamente el crecimiento de una carrera o de un negocio que, de otra manera, solamente se hubiera quedado en idea o en la incubadora.

Son esas variables externas, y aparentemente insignificantes, las que el ojo experto de Cadigan ha sabido ver y mostrar a quienes le consultan respecto a planes de expansión de negocios en todo el mundo, principalmente en la meca de la tecnología Silicon Valley, en San Francisco.

“La energía que mueve el universo es el caos y en una organización donde todos están de acuerdo no hay energía. No se trata de intencionalmente crearlo, pero tampoco de suprimirlo”, explica el gurú de desarrollo organizacional.




“El caos es movimiento que empuja hacia adelante. En las compañías siempre hay alguien que aparentemente tiene ideas locas, pero mágicas. Siempre hay que abrir la mente a las nuevas propuestas, al caos de donde viene la energía”.


Cadigan ayuda a las organizaciones a desarrollar soluciones de talento. Cuando se trata de colaboradores y cultura, él es experto. Ha asesorado a empresas como Twitter, Google y GoPro.

Desde su posición asegura que el mejor modelo de emprendimiento se basa en intercambiar puntos de vista. Afirma que la historia de éxito de Silicon Valley se debió, en gran medida, a que los emprendedores supieron ayudarse mutuamente y discutir ideas sin miedos ni prejuicios.

“Son clave quienes están a un lado, porque en un emprendimiento ellos pueden abrir puertas. La gente cree que para tener una red de contactos hay que organizar un coctel o una fiesta, pero no es así, basta con rodearse de personas inteligentes que cuestionen y saquen de la zona de confort al emprendedor”, expresa el consultor empresarial.



¿Qué recomendaciones das a los jóvenes para que emprendan en su propio país?


Tener una red de contactos, colaboradores y conocimientos de construcción de una empresa. Además, contar con un grupo de personas con las que comparta, cuestione y mejore el proyecto para lograr que el mercado se interese más en él.

¿Cuál es el potencial más importante para crear startups en México?


Veo en el país muchas organizaciones que aún utilizan modelos tradicionales de negocio de los años 80 y 90, siento que cuando utilicen nuevos métodos serán capaces de llegar a mercados más grandes. Percibo también un gran potencial en el talento de crear empresas, y espero que los jóvenes hagan realidad sus proyectos, con base en las nuevas herramientas de la modernidad.

¿La inteligencia artificial tomará el lugar de la creatividad natural de las personas?


Sabemos que las tareas rutinarias serán resueltas por la inteligencia artificial. La buena noticia es que a nosotros nos queda el trabajo divertido y las actividades más complejas de interpretación de información, usando poderosas herramientas. Veo que la inteligencia artificial creará nuevas oportunidades.






"La cumbre de la trayectoria profesional significa dar menos respuestas y hacerse más preguntas"




Los mandamientos del emprendimiento