Hace miles de años, el hombre descubrió el valor de la escritura en papel. Hoy esa palabra hecha a mano tiene los días contados. Y hay un culpable.



"ESCRIBIR A MANO ES LEER DOS VECES"


La escritura manual permite reflexionar sobre lo que se escribe, y se retiene o comprende una mayor cantidad de información, comparte la maestra Robertha Leal Isida, coordinadora nacional de los Centros de Escritura del Tecnológico de Monterrey.

¿Promueve la escritura manual en sus clases?
Aunque no es tema de las clases que imparto, suelo invitar a mis alumnos, sobre todo a los que dependen de sus dispositivos para casi todo, a tomar notas en lugar de fotografías de mis anotaciones. Y siempre hay un estudiante interesado en saber mis razones; la respuesta es simple: escribir a mano es leer dos veces. Es decir, cuando uno escribe a mano se echan a andar muchos mecanismos, desde la coordinación mano-ojo, hasta la coordinación entre la velocidad con que se piensa o razona con la que se escribe. En virtud de que esto último es difícil de sincronizar, hay que regresar una y otra vez para construir el sentido de lo que se quiere expresar, y ese movimiento aparentemente hacia atrás es el que permite la maduración de las ideas.

¿Puede contar alguna experiencia suya con la escritura a mano, o experiencias de sus alumnos?
Recientemente empecé a trabajar con un enfoque distinto, basado en el intercambio verbal de opiniones y creencias, así como en la participación y reflexión constante sobre un tema sobre el que todos queramos aprender. Este enfoque, llamado SlowU, tiene como meta construir comunidades de aprendizaje con metas comunes y en las que todas las visiones queden representadas. Este semestre, por primera vez, he llevado esta perspectiva a mi salón de clase para abordar la argumentación de otra forma. Ha sido enriquecedor porque, de principio a fin, los estudiantes deben abandonar sus dispositivos electrónicos y empezar a arrastrar el lápiz. Al inicio, les resulta muy raro tener que poner palabras a sus pensamientos y creencias, pero poco a poco van dejando atrás la necesidad de ocultarse tras los dispositivos y empiezan a compartir vivencias, creencias, ideas… Lo mejor de este ejercicio es que se dan cuenta de que escribir a mano les permite rehacer y “afinar” más fácilmente lo que desean expresar. Algunos se resisten, especialmente porque aseguran que tienen letra fea; sin embargo, ante la insistencia de que lo intenten y de que agreguen imágenes o diagramas que les permitan representar la idea por construir, terminan por convencerse de que escribir a mano es la vía correcta para expresar una idea.

¿Es mejor escribir a mano, o prefiere el teclado?
Últimamente utilizo más el teclado; sin embargo, escribo a mano mi plan de trabajo semanal y llevo un cuaderno de notas a mis reuniones de equipo. También dibujo (muy mal, por cierto) lo que me gustaría hacer, especialmente cuando se trata de diseñar prácticas que luego llevaré al salón de clase. Me gusta mucho escribir a mano; pero a veces la prisa, la necesidad de tener muchos documentos de trabajo disponibles, me conducen a la computadora. Por otra parte, escribir a mano me ha salvado de volver a iniciar todo de nuevo, especialmente cuando la tecnología falla: es mucho más fácil reconstruir una versión garrapateada, que tener que pensar todo de nuevo en caso de “pérdida” del archivo en cuestión.

José Manuel Linares

UNA ACTIVIDAD NO TAN SIMPLE

Escribir a mano activa, simultáneamente, tres procesos cerebrales, según una investigación de las universidades de Stavanger (Noruega) y del Mediterráneo de Marsella (Francia).


¿A MANO O A MÁQUINA?

Zonas del cerebro involucradas durante la escritura a mano.